Las Leyes Que Rigen la Fe

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Yo creo que una de las mayores victorias que experimenté en el área de recibir de Dios, fue cuando llegué a comprender que la fe se rige por leyes. 

Solía pensar que la sanidad era una decisión arbitraria que el Señor tomaba para cada persona basándose en algún criterio desconocido. Pensaba que nuestra parte era creer lo mejor que pudiéramos, pero nunca sabíamos si era suficiente para que el Señor concediera nuestra petición. Pero, lo que yo creía, no podía estar más lejos de la realidad.

El Señor me mostró que hay leyes que rigen cómo funciona la fe y cómo recibimos del Señor. Podemos depender de la fe con la misma seguridad que dependemos de las leyes naturale; pero debemos saber cuáles son esas leyes. 

Por ejemplo, la electricidad ha existido desde el principio de la creación. Yo he leído que una tormenta eléctrica típica produce electricidad suficiente para abastecer a una gran ciudad durante un año, pero no fue sino hasta en los últimos siglos que la humanidad aprendió a aprovechar esa energía. No fue Dios quien impidió que la gente tuviera todos los beneficios de la electricidad que tiene nuestra vida moderna; fue su ignorancia de esas leyes.

Del mismo modo, todas las bendiciones de Dios han estado disponibles para nosotros desde la creación, y especialmente desde el nuevo nacimiento que viene por medio de la fe en Jesús (2 Co. 5:17). La sanidad, la prosperidad, el gozo, la paz, y todo lo que Jesús proveyó está disponible para todos, todo el tiempo, pero debemos conocer las leyes que permiten que Su poder fluya.

Tomemos como ejemplo a la mujer que tocó el borde del manto de Jesús (Mr. 5:25-34). Ella vino detrás de Jesús en medio de una gran multitud y recibió su sanidad con sólo tocar Su ropa. Jesús sintió que el poder salía de Él, por lo tanto, él sabía que alguien lo había tocado con fe, pero no sabía quién era. Eso significa que Él no la había evaluado para ver si cumplía con todos los requisitos. Hay leyes que gobiernan la fe, y cuando esas leyes son puestas en acción, el poder de Dios simplemente fluye.

Es como encender la luz. Usted no le suplica a la compañía eléctrica que le encienda las luces. Ellos generan la electricidad, pero el poder de encender las luces ha sido puesto a su disposición. Usted debe pulsar el interruptor. Ellos no lo harán por usted. De manera similar, el Señor dijo en Isaías 45:11, «. . . en cuanto a la obra de mis manos mandadme». Es el poder de Dios, pero está a nuestra disposición a través del aprendizaje y la implementación de Sus leyes espirituales.

El Señor ya ha provisto todo lo que va a proveer por medio de la muerte y resurrección de Jesús. «Por cuya herida fuisteis sanados» (1 P. 2:24, el énfasis es mío). Ya hemos sido bendecidos con todas las bendiciones espirituales (Ef. 1:3). El poder ya ha sido generado, pero está a su disposición. Usted no es la fuente de poder, así como tampoco es la fuente de energía para que se prendan sus luces. Puede ponerse una bombilla o un foco en la boca y nunca se encenderá; y una bombilla en su casa tampoco se encenderá hasta que pulse el interruptor. Del mismo modo, el poder de Dios no fluye hasta que pulsamos el interruptor de la fe. 

La mujer con flujo de sangre puso en práctica varias leyes espirituales que hicieron que se curara sin el conocimiento previo de Jesús. Estas son algunas de esas leyes: (1) oyó hablar de Jesús (Ro. 10:17); (2) actuó con fe (Stg. 2:20), y (3) dijo: «Si tocare tan solamente su manto, seré salva» (Mr. 5:28). Esta última, es una ley espiritual muy importante.

Proverbios 18:21 dice: «La muerte y la vida están en poder de la lengua». La fe se activa con la voz. Todas las promesas del Salmo 91 dependen de que expresemos nuestra fe (Sal. 91:2). El Señor creó todo con palabras (He. 11:3). Las palabras son la fuerza generadora de todo, y todas las cosas responderán a las palabras, ya sean positivas o negativas. Le digo que entender y aplicar estas verdades puede transformar su vida, así como ha transformado la mía.

Estas son algunas de las leyes que rigen la fe. Si esta enseñanza le ha bendecido, por favor visite nuestro sitio web en awmi.net/español donde encontrará recursos útiles y enseñanzas gratuitas adicionales. Si necesita oración, le invitamos a llamar a nuestra Línea de ayuda al +1 719-635-1111 donde uno de nuestros ministros de oración lo apoyará en su fe para que reciba lo mejor de Dios.

Reciba nuestro más sincero aprecio, 


Andrew y Jamie Wommack

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